lunes, 5 de octubre de 2015

Ya de regreso, detonada y feliz

Caminé, y caminé y seguí caminando. No hice toda la peregrinación, porque no me daba el cuero.
Pero estoy feliz, llegué a tu casa Madre mía.
Cada año me cuesta más, y cada año pienso que el siguiente voy a estar mejor, para caminar todo todo. Nunca llego, siempre pasa algo, nunca bajo de peso, y quieras o no, llevar un pibe de 8 años encima, es bastante duro. La primera vez que fui, pesaba 30 kilos menos que ahora... ojo, llegué hecha mierda, pero llegué. No importa, la Madre no mide los kilómetros, sino la fe. Y mi fe es cada día más fuerte.
Estoy feliz de haber sido llamada, aquella primera vez. Ahora se que va a ser difícil el día en que no pueda ir.
Algo podré hacer, ayudar peregrinos, asistir a los demás. No lo sé. De alguna manera voy a estar.

Estoy feliz, con el alma llena de esperanza. Eso es gracias a vos, María de Luján, gracias, por esperarme siempre, cada año, y abrazarme con tu manto azul!!!!

Gracias Madre mía!!!