jueves, 12 de febrero de 2015

La felicidad de volver a casa

Todos tenemos un lugar en el que nos sentimos cómodos, un lugar que es nuestro reino. Donde marcamos el paso, donde sabemos que hacer, que decir, donde ir, como salir, sabemos todo. Ese lugar de confort, donde todo nos es familiar y donde no hay nada que cambiar, porque así lo llevamos bárbaro. Ese es mi lugar de gorda. Sé que siendo gorda estoy en ese lugar donde me veo desde hace tantos años y donde todos me ven y me ubican. La gorda, inteligente pero gorda. Cara linda, pero gorda. Valiente, pero gorda. Buena, pero gorda. Siempre está el pero. Es momento de salir de ese lugar. Es lo mismo que con el cigarrillo, yo no me imagino la vida sin un cigarrillo en la mano. No es una completa mierda eso? Sin dudas es una mierda! Pero es otra parte de esos lugares conocidos, de un lugar mental donde me quedo y no quiero salir, o no salgo porque sé que yo soy así. Y si no decido yo como quiero ser, como quiero verme y como quiero que me vean estaría siendo más boluda que Patricio, el amigo de Bob Esponja. Y no quiero ser tan estúpida....
Voy a aprovechar esta vida para mejorar, y ser más feliz. Ser mejor, ser la mejor versión de mí que pueda. No debe ser tan difícil.