martes, 24 de febrero de 2015

Nutri

Fui. La ví. Me encantó. Una mina muy práctica, que me dio consejos para cocinar, para hacerme mi vida más fácil, para no enloquecer haciendo dieta. Algo claro y conciso: esto es de por vida. Relajarme con la dieta? Never in the life. Ni siquiera se me ocurre poner que estoy pesando. Lloraríamos todos, porque además me pesó de tarde, con tres comidas encima. Fatal. En quince días tengo que volver a verla. Me lo dijo en la cara; la magia no está en mí, ni en cualquier nutricionista, la magia está en ustedes y en hacer la dieta. Le hablé de la operación, y me dijo que no. Mínimamente, debe saber que yo puedo tener conducta alimentaria y hacer las cosas bien. Sin eso, es al pedo. Me contó de pacientes que pesaban 150 kilos, bajaron a 70, y volvieron a subir a 100, porque comían lo que toleraban solamente, y en el caso de esa paciente era helado....un kilo por día!
Pienso que es injusto, nunca me comí un kilo de helado por día y sin embargo soy un mamut. Voy a hacer todo tal cual me lo dijo. Esto debe funcionar. Por mí, y por este cuerpo. Necesito tener el cuerpo de una mujer de 36 años sin hijos, no de una abuela de 90 años.
Vamos a por ello!