viernes, 25 de abril de 2014

Balanza, te dejo unos días

Esta hija de puta no me quiere. Primeras 24 horas de las segundas 48 de buena conducta, con gimnasia incluida, y la muy forra sigue subiendo. Porque? Porqué Alá? Serán cosas de la vida, de la mente y el espíritu. Me estará engordando el alma? Tres días de pilates me hacen crecer los músculos? No jodamos! Así que para no desesperar y hacer bosta todo lo hecho, intentaré no pesarme. Intentaré seguir con la conducta sin importar el refuerzo de los gramos abajo en esa pantallita de mierda que me viene decepcionando. Para seguir con estos aires renovadores y light, esta semana que comienza mañana, (estoy más complicada que Rayuela para leer), voy a hacer exactamente lo que dice el manual, exactamente las mismas porciones de los alimentos que tengo en la lista del gurú. Y otra de las cosas que voy a hacer, y creo que ahora mismo, cuando termine de escribir, es cancelar mi suscripción al grupo de las cirugías bariátricas. Me quema la cabeza saber que hay un atajo, y que no lo puedo tomar, que elijo hacer el camino de Santiago en vez de hacerme un pique en subte y llegar en 6 meses a donde voy a llegar en cuanto? Un par de años? Quien sabe!
Otra de las cosas que debería hacer es escribir menos, y hacer más. Funciona bien esto del blog, es una especie de exposición que de algún modo sirve para que no desbarranque, que piense que a alguien le importa que hice y dejé de hacer, o que es gracioso como intento hacer malabares con mi absolutamente inconstante, variable y enfermiza conducta dietética. No se, de verdad no se que funcionará mejor, pero es una realidad que este espacio de constantes puteadas, frustraciones, alegrías, y lo que soy, básicamente, me gusta, lo lea una persona, lo lean mil, o lo lea yo.
No se!!!!!! Muchas veces viví situaciones bizarras en mi vida, y pensé que debería escribir un libro, y quizá este blog sirva de ensayo para eso. Ahora,  como dice el cuarteto, ya no se que hacer conmigo. No sé por donde entrarle a esta cabeza loca que no entiende que a pesar de las fluctuaciones de peso, todo esto me lleva a la salud y al bienestar, y a poder obtener como consecuencia, mi tan ansiada delgadez. Por ahí tanto soliloquio repetido aburre, pero es lo que me pasa hoy.
Hoy confirmarmos viaje con mi amiguita Marta. Estoy feliz, porque esos viajes sirven y mucho, sobre todo para desmenuzar ideas, y ver las cosas desde otra óptica y en otro lugar. Lo único malo es que me cuesta mucho no tener conmigo a la persona más hermosa del mundo, y aun hoy, a tantísimos años de ser novios, otros tantísimos de ser pareja,  y todos esos sumados, y alguno más de estar enamorada, sigo sintiendo desesperación por estar con él y compartir nuestro tiempo, nuestra burbuja donde no hay cosas que puedan hacer daño, donde no existe estar sin sonreír porque a pesar de que estemos dentro de una pileta llena de mierda, todo vale la pena. Y en estas charlas mentales sobre gordura, también pienso en él, y en lo difícil que debe ser tener una mujer gorda, que no era gorda cuando la conoció. Y sé que a pesar del amor, el cuerpo es una parte elemental en la relación de una pareja. No debe ser fácil vivir conmigo y con todos mis traumas. No debe ser fácil dormir conmigo, y que me cueste sacarme la ropa porque no quiero que vea mi panza, no debe ser fácil ir de la mano por ahí con tremendo mamut, y decir, sí, ella es mi mujer. Esas cosas me atormentan, y agradezco que me ame, por todas las otras cosas que me hacen genial para él, pero también por él, además de hacerlo por mí, necesito encontrar a la mina linda que tengo guardada en algún lugar de este cuerpo. Hay mucho lugar para revisar, iremos demoliendo de a poco para no lastimarla cuando aparezca.