viernes, 26 de septiembre de 2014

Cuanto falta para Rusia?

Nadie dijo que iba a ser fácil cambiar de talla. Nadie lo dijo, bah, algún que otro salame que solo quería bajar algún kilo para arrancar el verano con todo! Idioooootas!!! No saben que tengo 40 kilos de más? El otro día meditaba eso, y pensaba que es un viaje tan largo como salir desde el Congreso, km. 0 oficial de la Argentina, y llegar a Rusia, tomarme dos o tres vodkas, hacer pis en un baño y volver. Todo esto, caminando, obviamente, para seguir quemando calorías!
No importa, pongamos en la mente que ya comencé el camino, y que falta poco. Sabemos que es una mentira? Y, sí, lo es. Pero cual sería el remedio? Seguir en la subida? Dejar que la vida se me termine hecha un lechón? No tener jamás la chance de decir estoy bien, estoy donde quiero estar y no le hago daño a este cuerpo? No, imposible. Tengo que aprovechar este ánimo de cambiar las cosas y de hacer algo por mí. De a poco, a algún lugar voy a llegar. El poeta decía, es tan corto el amor y es tan largo el olvido. Y es verdad!!!! El amor hacia qué? El amor a la comida? No es amor! No amo una hamburguesa! Es un buen punto y nunca lo había pensado. Amo un millón de cosas, pero no la comida. Puede ser porque es la causante de este malestar rodeado de grasa, de colesterol, de posibilidad enormemente mayor de tener enfermedades, de desilusión, de bronca, de cargadas, de chistes pesados de gente que se cree graciosa, de no entrar en la ropa y de tener que buscar estrategias para todo.
Pero la comida es inanimada, y es esta misma mano que escribe la que agarra esas galletas y se las mete en la boca. Por qué linda, porqué no te cuidas gordita? Me parece que estoy entrando en la psicosis Gollum, y no conviene!!!!!
Mañana me sacan sangre, y voy a poder saber si algo de todo esto mejoró mi cuerpo. Si al menos la sangre está en mejores condiciones de la última vez. Hoy, mientras caminábamos, sacamos la cuenta de que hace 3 meses que venimos a puros pasos. Caminando dos, tres o cuatro veces a la semana, casi siempre una hora. Y la caminata era la llave mágica, según mi médico, para bajar las grasas. Si a todo eso le sumamos todas las intenciones de dieta que vengo haciendo (soy sincera, no digo que estoy a dieta porque ya sabemos que la cago sistemáticamente!), algo de todo lo malo debería haberse ido/mejorado.
Veremos! Cierro la semana bien, cansada, muy cansada, es que como para todo, no tengo término medio, o me duermo una siesta de tres horas, o no duermo nunca y hago, hago y hago.
Una completa border! Suerte que nunca se me dio por tomar cocaína, porque de ese modo, ya estaría muerta!