sábado, 28 de junio de 2014

Con verguenza

Me da verguenza pero parte de que esos kilos se vayan la mierda es, supongo,  la aceptación de quien soy y como estoy ahora. . El jueves y el viernes estuve verdaderamente enojada, casi al borde del llanto, porque no puedo creer haberme convertido en un michelín, en un chow chow humano, y no haber tomado nota. De qué me estoy protegiendo? De quién? No puedo entenderlo. Si fuese una mujer a la que los padres castigaban de alguna manera, ok, tiene sentido. Pero no es eso. Mi infancia fue feliz, plenamente feliz, mi adolescencia fue una fiesta, mi adultez, es feliz, salvo excepciones, pero la configuro yo. De qué me protejo?
No lo sé. Pero superando mi eterno miedo al ridículo, con lo que eso lleva consigo, y lo que eso puede hacerle a mi cabeza, me arriesgo. He aquí la gorda Minion:



Qué verguenza Dios mío....... Seguramente, me vaya a llorar un rato. De esa serie de fotos viene mi silencio en el blog pseudo literario que llevo. Fue igual que chocar contra un paredón viniendo en moto a 300 km/h. Eso fue lo que sentí. Y no me saca la bronca nada. Hoy sé que posiblemente esté haciendo un drama de una pelotudez, un flaco me diría, dejá de comer, y listo el pollo, pelada la gallina. Si fuese tan sencillo, no sería una epidemia esta enfermedad de mierda que lleva a la gente a la muerte muchas veces. En unos días voy a retirar análisis para ver que hay adentro de ese gran pochoclo humano. A ver si siguen bien los valores en sangre, para ser un aborto de la naturaleza y seguir estando en el selecto grupo de los gordos sanitos. Amén de todo esto, soy una gorda con suerte. Me aman, a pesar de los kilos. Me aman, y me siento rica por ello. Pero tengo la obligación de hacer algo con el horror que me dieron las fotos. Superé, este jueves, uno de los traumas que tenía. Me saqué la bendita foto en malla para ver de que estamos hablando. Me falta comprar el espejo, para que la conciencia de lo que soy, esté presente todos los días, y no solo sea un número en la balanza. Los números son habituales para mí, vivo con ellos, y la familiaridad, engendra el desdén. Quiero ver que significa pesar más de 100 kilos. Quiero ver que significa bajarlos. Espero acompañar el cambio con la cabeza. Publico y ya, porque seguramente me arrepienta!