jueves, 29 de mayo de 2014

Un saco de promesas

Hoy me volvió a asaltar el hambre. Hoy de nuevo comí cosas que no debía y es jueves. Estoy mandando todo al carajo? Realmente estoy cansada de mí. Tengo una conducta de mierda. Todo iba bien con la dieta, y otra vez estoy cagándola. El pucho, mejor ni hablemos, estoy fumando poco pero estoy fumando. Que tipa de mierda. Necesito volver a centrarme en lo que me hace bien. Mañana creo que tengo la chance de no cenar, y de hacer ejercicio, porque mi marido está ocupado. Voy a hacer eso. No queda más remedio que fanatizarme con algo, porque evidentemente, no voy a hacer las cosas bien si me doy un tiempo. Supongo que estoy teniendo problemitas, más que antes, con mi autoestima. Supongo que debe ser eso. No lo sé, estoy tan cansada de cuestionarme todo el tiempo.......Tengo un millón de cosas para hacer. Me costó mucho esta semana. Mucho sueño, supongo que producto del hartazgo de tantos problemas, sin vacaciones, necesito aire renovado, supongo que debe ser eso. Debería ir a un templo budista, a que me expliquen como anular el deseo. Y con esa herramienta, aplicarla a todo: al pucho, la comida, y las cosas que no puedo tener ahora, como un descansito en alguna playa o simplemente, tiempo al pedo con mi marido. Es mucho pedir, de verdad. Veremos como hago mañana, para adormecer la ansiedad. No puede ser que imite la conducta de todos los gorgojos de la oficina, que pareciera que a propósito, están comiendo más que nunca! No paran, directamente, viven masticando algo. Y como es difícil vivir masticando fruta, o una rama de apio, todo lo que comen es tremendamente engordante. Yo no puedo subirme a ese tren, hoy no fue un completo desastre con la comida, pero cené mucho y mal, y a la tarde parecía que si no comía algo dulce iba a morir. Una mierda. Basta por favor! Necesito renovar las ganas, y seguir adelgazando. Poco, pero constante. Ya lo decía mi viejo, piano piano, si arriva lontano. Te extraño tanto viejo! Me va a faltar toda la vida mi superhéroe italiano. Su sonrisa hermosa, y sus ojitos miel. Sus caricias, que nadie más pudo reemplazar. Ese lugar seguro, donde no importaba cuantas cagadas haga, porque él, rascándome la cabeza a pesar de caerse de sueño, me calmaba. Agradezco y siempre lo voy a hacer, haber tenido un padre tan genial. Con todos sus errores, me enseñó tantas cosas. Y a pesar de todas las pelotudeces que hago, sé que de verdad puede estar orgulloso de mi. Ya va a llegar el día en que yo vaya con él, y deje de extrañar esos mimos. Sé que me está esperando, y si antes no tenía miedo de morirme, ahora menos. Mi papá va a estar ahí, para guiarme otra vez, a donde tenga que ir.